Lactancia materna y las emociones: aprender a cuidar. Por el Doctor Antonio Herrero – Pediatra y Terapeuta Emocional

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No cabe duda que el mejor alimento que se puede ofrecer a un bebé recién nacido es la leche materna. Es evidencia científica los beneficios en la salud física sobre el lactante que recibe la leche materna (prevención de enfermedades, mejora de la inmunidad…). Sin embargo, está menos explorado y estudiado las repercusiones emocionales en la madre y en el bebé del buen uso de la lactancia. 

Cuando una madre se enfrenta a ser “mamá”, es el momento de experimentar la madre que lleva dentro. Es decir, es el momento de expresar como ha vivido la maternidad de su madre. La futura mamá, de forma inconsciente, tiene pautas aprendidas y copiadas de su madre, que ahora va a poner en marcha con su bebé.Ahora es cuando salen los miedos, las tristezas, los enfados y hasta el rechazo a la lactancia materna. 

Nuestra madre nos deja una herencia emocional que es muy inconsciente. ¿Cómo se enfrentó mi madre a la maternidad?, ¿era una madre miedosa o era valiente?,¿sabía cuidar de sus hijos sin abandonarse a ella?, ¿era una madre que estaba presente o estaba muchas veces ausente? 

Es importante analizar cómo fue la maternidad de nuestra madre antes de enfrentarnos a ser madres. Lo primero que tenemos que preguntarnos es: ¿sufrió mi madre con la maternidad? Si la respuesta es que si, sigue leyendo…….

Si nuestra madre sufrió con la maternidad, probablemente fue por uno de los dos motivos siguientes:1. Cuidaba en exceso de sus hijos, dicho de otro modo, los sobreprotegía. Son madres hiperpreocupadas con atender a sus hijos, que nos les falte no solo el alimento, sino todos los detalles que rodean a la protección y el apoyo de su bebé. 2. Era distante, fría, y poco sensible hacia los hijos. Normalmente son madres que han cuidado de sus hijos, les han dado el alimento y cuidados básicos, pero con distancia emocional, percibiendo los hijos que no han sabido darles suficiente ternura, amabilidad y apoyo emocional en los momentos que fueron importantes para ellos. 

¿Qué pasa?,  ¿tu madre está en los dos motivos?  No te preocupes, es lo más frecuente, son madres que oscilan entre la sobreprotección y el abandono. No es que la madre pase del cuidado excesivo a abandonar físicamente al bebé, es simplemente que cuidar con tanta intensidad les produce un desgaste crónico que se va acumulando. Dar y dar protección hacia los hijos, y a la vez nadie se ocupa de nuestra mamá. 

¿Quién le da apoyo y protección a nuestra mamá cuando está de bajón? Nadie se da cuenta ni siquiera que necesita simplemente un abrazo, un consuelo, una escucha activa, un beso, un apoyo. Pero ella calla, y sigue cuidando de los hijos, hasta que no puede más, y se derrumba. A veces claudica por una enfermedad, otras simplemente por agotamiento. Ahora los hijos notan ese cansancio, no está atenta en lo que está haciendo, está distante, esta fría, no se da tanta cuenta de las necesidades emocionales de sus hijos, y estos se sienten abandonados……

Tranquila, futura mamá, solo es necesario que entiendas y comprendas a tu madre. Ella se comportó así contigo porque probablemente de niña arrastrara una carencia emocional. Probablemente recibió de su madre un desequilibrio de sobreprotección o abandono. Creció con esa carencia, y ahora necesita dar cariño en exceso a sus seres queridos para de forma inconsciente recibir ese amor de los suyos que tanto necesita.

Ahora, futura mamá, puedes aprender de tu madre. ¿Crees que merece la pena entregarse a tantos cuidados y olvidarse de una misma?, ¿hasta dónde estás dispuesta a darlo todo y olvidarte de tus cuidados personales, de tus deseos, de tus necesidades?, ¿quién se ocupará de tus necesidades emocionales si no lo haces tú?

Aprende de tu madre y busca tu equilibrio. Los profesionales de la saludestamos para recomendarte lo mejor para tu bebé. Te asesoramos, te enseñamos, pero la decisión es tuya: ¿hasta dónde estás dispuesta a sacrificarte con la lactancia?, ¿es fácil para ti sentirte equilibrada en el cuidado hacia tu hijo? 

Futura mamá, escucha estas sugerencias sobre cómo puedes dar una buena lactancia y sentirte segura y cuidada a la vez:

1.- Por mucho que te recomendemos los sanitarios,  observa  cómo  te sientes amamantando a tu hijo. Si te sientes bien, estás en el camino correcto. Si te sientes triste, con miedo, insegura, sola, con falta de apoyo, significa que estás en el desequilibrio del “cuidador”.

2.- Si estás en el desequilibrio del “cuidador”, para salir de aquí tienes quedarte tú cariño y ternura. Hazte un acto de amor a ti misma, y permítete el privilegio de descansar, de cambiar de ambiente, de hacer algo que te guste. Son pequeños actos de amor hacia ti, no esperes que te los den los demás, probablemente no se dan cuenta de tu malestar. 

“Es mejor cuidar menos, pero cuando  lo  hagas  que  tu hijo  te note presente, atenta, pendiente, tierna, amorosa y segura”. Y si eso significa acortar las tomas, o saltarte alguna, no dudes en buscar alternativas que te ayuden a hacerlo.  

Recuerda que tu hijo siente tu cansancio, tu preocupación, tu tristeza. El o ella seguro que prefieren una madre atenta, amorosa, presente, descansada, que sabe cuidar de ella misma. 

Recuerda que tu bebé siente tus emociones negativas. 

Busca cuidar de él sin descuidarte a ti.

Doctor Antonio HerreroPediatra y Terapeuta Emocional

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