«Lactancia materna. Intentarlo también es un éxito. Por Carolina Bravo, Matrona de Hospital Dr. Gálvez»

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La nutrición durante los primeros meses de vida de un bebé es muy importante, y es indiscutible que la leche materna es el alimento más completo y nutritivo que podemos ofrecerle. Tanto es así, que la lactancia materna constituye un derecho fundamental para el niño y la madre, que debe ser fomentado y protegido.

Hoy en día, organismos como la OMS, la Asociación Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría (entre otras), recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida, y a partir de entonces, que se realice el destete de forma gradual, de forma que se mantenga la lactancia durante un tiempo no inferior a los dos años.

Los principales beneficios que aporta al recién nacido son múltiples y bien conocidos por todos, entre ellos encontramos el efecto protector frente a infecciones, dermatitis atópica, asma, otitis media, sobrepeso y obesidad. Además, reduce la incidencia de desarrollar diabetes tipo I y enfermedad celíaca.

Pero sus beneficios van más allá del terreno nutricional; ¿Sabías que la lactancia es también buena para la salud de las mamás? Efectivamente. Los hallazgos científicos determinan que ayuda a recuperar el aspecto físico facilitando la pérdida de pesofavorece la involución uterina (así el útero vuelve más rápido al tamaño normal); favorece la remineralización ósea, reduciendo el riesgo de fractura de cadera en la menopausia y, quizás lo más interesante: reduce el riesgo de cáncer de ovario y de mama en la mujer premenopáusica.

A estas provechosas características hay que añadir la ventaja de ser económica, ecológica e higiénica, pues no necesita fabricación y envasado, y siempre está preparada sin precisar manipulación. Además, no debemos olvidar el beneficio psicológico que produce al fortalecer el vínculo madre-hijo.

Sin embargo, a pesar de ser un acto natural y que “estamos programadas para ello”, no siempre es tan sencillo como parece. Diversas investigaciones han demostrado que las madres y las familias necesitan apoyo activo para iniciar y mantener prácticas adecuadas de lactancia materna, y señalan que a pesar de ser algo instintivo, se trata además de un comportamiento aprendido.

¿Y si no funciona la lactancia materna? 

Pues bien, hay muchos casos en los que la lactancia no funciona. Los problemas en la instauración de la misma son muy diversos, desde patología materna del recién nacido, agarre incorrecto, frenillo sublingual, hipogalactia (baja producción de leche), falta de apoyo familiar o presión excesiva del entorno Dichos problemas pueden hacer que la lactancia nunca llegue a instaurarse, o incluso conducir a su abandono precoz, causando frustración e incluso sentimientos de culpa.

Tras todos los beneficios mencionados anteriormente, ¿no estáis de acuerdo en que toda madre desea lo mejor para su bebé? ¿Podemos pensar que si no funciona es que algo está haciendo mal, o que no se esfuerza lo suficiente?

Los profesionales sanitarios debemos garantizar el derecho a la lactancia materna, promocionándola y ofreciendo información actualizada y respaldada por la evidencia científica, apoyando de forma activa a todas aquellas mujeres que lo necesiten, con el objetivo de conseguir que todas las madres que lo deseen puedan llegar a amamantar a sus hijos.

Pero, cuando una mujer no da la teta a sus hijos, ya sea por algún problema o por decisión propia, en ocasiones se las estigmatiza, y se sienten juzgadas por la sociedady/o por su entorno. Mi consejo es que si decide dar el pecho, desde luego es fundamental contar con el apoyo familiar y un adecuado seguimientoprofesional, y en caso contrario, que se respete su decisión personal.

A todas aquellas mujeres que han tenido una mala experiencia con su lactancia anterior, esta vez no tiene por qué ocurrir lo mismo. Para aquellas que se sienten agotadas, doloridas y con preocupaciones por “no estar haciéndolo bien”. Para las que dudan si van a tener leche suficiente para amamantar a su bebé, o aquellas cuyas madres no pudieron dar el pecho y por ese motivo ellas tampoco van a ser capaces. Para las que tienen el pezón invertido, el pecho pequeño o la areola muy grande… ¡toda una serie de calificativos que desmotivan incluso antes de empezar! Afortunadamente hoy en día disponemos de herramientas para todo (o casi todo)… así que: busca apoyo, confía en ti misma, y si no es posible, el hecho de intentarlo también es un éxito. 

Carolina BRAVO ALONSO

Matrona