“Hoy en día, los problemas laborales y el actual estilo de vida son los principales motivos de la depresión”

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El servicio de psicología del Hospital Gálvez ayuda a afrontar la ansiedad y la depresión, trastornos que en la actualidad están principalmente motivados por la crisis. Para José Rivero, psicoterapeuta con años de experiencia en terapias individuales de adultos y adolescentes, y también de grupos, la cuestión está clara. “Son muchos los motivos que llevan a una persona a caer en la depresión, pero en la actualidad destacan el estilo de vida que llevamos y los problemas laborales ocasionados por la crisis económica”, asegura.

En palabras de José Rivero, las personas que están sufriendo carencias son propensas a padecer estos graves trastornos, aunque en función de sus características puede influirles en mayor o menor medida.

Según los expertos del sector, se estima que desde que empezó la crisis en el año 2008, la depresión ha aumentado un 19% y la ansiedad un 8,4%. En relación a estos datos, el 40% de la población de nuestro país ha padecido o padece cada año diferentes episodios de depresión y ansiedad, lo que supone que estos trastornos llegan a afectar a seis millones de personas. Estas patologías provocan además un 10% del absentismo laboral en nuestro país, con todo lo que ello conlleva.

Por su parte, Rivero también avala estos datos. “En mi consulta sí que he detectado un aumento del número de pacientes que acuden a causa de la depresión”. Para este experto en tratamiento humanista, tal hecho ha supuesto también el incremento de los conflictos de pareja, ocasionados por la situación de paro que padece alguno de los cónyuges, que no acepta ese hecho, lo que le provoca un sentimiento de malestar que desemboca en la depresión.

Entre los cambios más llamativos que ha registrado la depresión con la crisis destaca el hecho de que ha variado el prototipo de persona depresiva. De este modo, años atrás se identificaba al paciente afectado por este tipo de trastornos con una mujer de entre 45 y 55 años, perteneciente a una clase social desfavorecida y con un bajo nivel de estudios. A diferencia de entonces, en los últimos tiempos ha aparecido un grupo de riesgo distinto, encabezado por matrimonios jóvenes, de entre 35 y 45 años, con hijos.

“En la Terapia Humanista con la que trabajo, siempre intentamos encontrar el origen del sentimiento depresivo, y una vez localizado se ahonda en él y estudiamos cómo modificarlo”, asegura. En palabras de José Rivero, hay que comprender que es la propia persona la que en su mente crea el pensamiento negativo. Por eso hay que detectar el motivo para afrontar la recuperación a partir de ahí y lograr que el paciente con depresión acepte la situación en la que se encuentra.

De ese modo, los dos pilares básicos sobre los que se asienta la recuperación son la modificación del pensamiento negativo y la aceptación de la situación por la que está pasando la persona con depresión.

En cuanto a los plazos de recuperación, varían mucho en función de cada persona. “Con determinados pacientes, en cinco o diez sesiones aparecen los primeros síntomas de mejoría. Sin embargo, otros pueden tardar más tiempo. No obstante, por mi experiencia puedo decir que siempre se consiguen resultados positivos”, concluye Rivero en relación a este asunto.

El profesional del Hospital Dr. Gálvez destaca además otras partes del proceso de recuperación. Según explica: “Cuando nos situamos ante una persona depresiva, buscamos organizar una relación entre terapeuta y paciente que genere un clima emocional que haga posible la conversión terapéutica transformadora”. A través de esta relación terapéutica, el paciente es ayudado a abrirse a la posibilidad de un cambio, tanto en los aspectos de su autonarrativa, como de la narrativa relacional con los demás. “Este cambio afecta a la relación consigo mismo, con los otros y con el mundo”, señala.

Tal y como explica, cuando se trabaja el trastorno depresivo, se explora y se descubren las formas preferidas de vivir de la persona, se recapitulan los síntomas depresivos, se busca información de estos síntomasen relación con el trastorno y se delimita una situación de pérdida o de descalificación personal con la que pueda ponerse en relación el trastorno depresivo. Por último, los profesionales se centran en tratar de construir narrativas acerca de quiénes somos y también sobre la capacidad para cambiarlas.