Ejercicios de Kegel para hombres contra la eyaculación precoz

By: | Tags: | Comments: 0 | diciembre 21st, 2014

Uno de los problemas que los hombres padecen y que muchas veces no se trata adecuadamente es el de la eyaculación precoz. Al margen de otro tipo de tratamientos, existen alternativas para intentar mejorar el problema, siempre de la mano de especialistas como los de nuestra Unidad de Urología. Hoy hablamos de uno de los métodos, los ejercicios de Kegel.

Esta técnica lleva el nombre de su creador, un doctor que en la década de los 40 investigó cómo mejorar los problemas de incontinencia urinaria de las mujeres después del parto. Es por eso que quizás el trabajo del suelo pélvico en mujeres es la faceta más conocida de los ejercicios de Kegel. Sin embargo, su aplicación en hombres está ofreciendo muy buenos resultados en la prevención de la eyaculación precoz.

Los ejercicios de Kegel consisten en el fortalecimiento del suelo pélvico a través de una serie de ejercicios. Concretamente el músculo que se trabaja es el pubocoxigeo, que es el que se encarga de detener la orina, pero que también controla la erección y la eyaculación. Un músculo débil o no trabajado afectará a la calidad de las erecciones y a una eyaculación más rápida.

Además, los ejercicios de Kegel están recomendados para trabajar en la eliminación de la incontinencia urinaria, orgasmos de mayor calidad, control del momento de la eyaculación y provocan mayor confianza del paciente.

El primer paso es localizar los músculos que hay que trabajar. Están situados entre los testículos y el ano, y una forma de identificarlos es, al orinar, parar a media micción, esa contracción del músculo permitirá fácilmente ubicarlo.

 

A continuación os facilitamos una lista con los 5 ejercicios más eficaces para fortalecer los músculos del suelo pélvico:

1- Para el primer ejercicio hay que tumbarse en una colchoneta boca arriba con las rodillas flexionadas y ligeramente separadas, y con los pies apoyados en el suelo. En esta postura se inspira y se espira suavemente mientras, al mismo tiempo, se contrae y se relaja el ano.

2- El segundo ejercicio es muy similar al primero pero, en este caso, solo se flexiona una rodilla y la otra se estira sobre la colchoneta. En este caso volvemos a inspirar y a espirar, pero la contracción del ano se mantiene hasta terminar con la espiración, y no alterna con relajaciones.

3- El tercer ejercicio es idéntico al segundo pero flexionando la otra rodilla y estirando la que teníamos flexionada. Al igual que en el caso anterior, serían tres series de diez repeticiones.

4- Para el cuarto ejercicio vamos a utilizar una silla o un taburete en el que nos sentamos separando levemente las rodillas y procurando que estén a la misma altura que las caderas. En esta posición inclinamos ligeramente el tronco hacia delante hasta llegar a tocar nuestras piernas. Y en esta postura contraemos el ano durante cinco segundos y lo relajamos otros diez, y así sucesivamente.

5- El último ejercicio lo haremos de pie, con las piernas sutilmente separadas y con las puntas de los pies hacia dentro. En esta posición, contraemos el ano durante 5 segundos y lo relajamos los diez siguientes.

Para el conjunto de estos ejercicios lo ideal es realizar tres series de diez repeticiones cada una, con un breve descanso entre cada sesión.

Los ejercicios están basados fundamentalmente en la flexión de estos músculos manteniéndolos tensos durante unos segundos, y repitiendo ese movimiento. Se puede realizar diariamente y como una rutina, para irlo trabajando poco a poco. El factor fundamental para el éxito de este tipo de tratamientos en la constancia: es necesario practicar los ejercicios regularmente para que sean efectivos, no sirve hacerlos un tiempo y luego abandonarlos.

 

La disfunción eréctil

Es la incapacidad reiterada del hombre para obtener o mantener una erección en el 25% de los intentos. Según los datos de nuestro equipo de Urología, afecta aproximadamente a 152 millones de hombres y puede llegar a afectar a la fertilidad, ya que dificulta la llegada de los espermatozoides al útero de la mujer.

El primer paso para luchar contra ella es ponernos en manos de nuestro médico para descubrir su origen y tratarla con el método más adecuado, bien sean los ejercicios de Kegel o medicamentos orales, hormonales, suprimir medicamentos que la provoquen, cambiar hábitos de vida, implantes, terapia transuretral o inyección, etc.