Dr. Miguel Gálvez: “Los trabajadores cuidan el hospital como si fuera suyo”

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Siguiendo los valores del Decálogo Gálvez, os presentamos la entrevista que le hemos realizado a Miguel Gálvez, nieto de nuestro fundador, José Gálvez Ginachero, y fiel reflejo de todo el trabajo que a lo largo de los años se ha venido realizando en el centro.

– Usted que lo conoce desde pequeño, ¿cómo ha visto lo evolución del Hospital Dr. Gálvez?

Desde que lo fundara mi abuelo, siendo una clínica muy pequeña, con cuatro o seis camas, ha cambiado mucho. Éste fue el primer hospital en el que se atendían partos, ya que lo normal era tener a los niños en las propias casas. A partir de ahí, mi padre desgraciadamente falleció muy joven, con 45 años, tan sólo dos años después de que muriera mi abuelo.

Entonces mi madre, con cuatro hijos, se quedó sola al frente de un hospital que por entonces no estaba bien dotado. Por eso tuvo el enorme mérito, sin contar con experiencia, de ir levantándolo con un gran tesón y esfuerzo. Posteriormente, mi hermano José le dio también un gran empuje.

Gracias a todo ello, el hospital tiene hoy en día 120 empleados, 60 camas, cuatro quirófanos, cuatro salas de partos, y una Unidad de Cuidados Intensivos perfectamente dotada, al igual que lo está la Unidad de Recién Nacidos.

– Desde su punto de vista, ¿cuáles serían los puntos fuertes del Hospital Dr. Gálvez?

Un punto muy fuerte es el trato humano que ofrecemos a todos nuestros pacientes. Creo que es el más importante de todos, y además es algo muy personal. No digo esto porque el hospital sea propiedad de la familia, sino porque tenemos muchísimos empleados que llevan trabajando aquí tanto tiempo, que lo cuidan como si fuera suyo. Además, destacaría la labor que realizamos en Ginecología y Obstetricia, en Cirugía, Traumatología, y en definitiva en todas las especialidades con las que trabajamos.

– ¿Y en qué se debería mejorar?

Un hospital como el nuestro siempre se está actualizando y renovando. Es un proceso continuo, que nunca se detiene. Para que todos puedan hacerse una idea de la constante labor que realizamos, una de nuestras habitaciones siempre está cerrada, ya que estamos mejorándola y dotándola de nuevos equipamientos. De ese modo le damos la vuelta entera al hospital, y en cuanto acabamos la última, volvemos a empezar por la primera habitación en un ciclo constante.

– ¿Qué supuso para usted criarse desde pequeño en este entorno?

Yo tenía 6 años cuando mi padre murió y entonces la clínica se convirtió en nuestra vida. Por eso nunca tuve dudas de lo que quería hacer, que era estudiar Medicina. Jamás pensé en dedicarme a una cosa distinta, y eso me llevó a licenciarme en el año 1978 en Santiago de Compostela, donde estudié la carrera.

– Por último, ¿qué opina del Decálogo Gálvez?

Sinceramente, creo que ha sido todo un acierto, ya que está muy bien hecho, teniendo en cuenta a todo el personal. Además, la brevedad de su mensaje hace que llegue mejor a la gente y que se transmitan muy bien los valores que guían todo nuestro trabajo en el hospital.