Dr. Antonio Maté: “El hecho de ir por la calle y que alguien te diga que tú le salvaste la vida te ilumina el día”

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La mejor experiencia puesta al servicio de los pacientes. Esta sencilla frase podría resumir a la perfección todo el trabajo y la dedicación que el doctor Antonio Maté Hurtado viene desempeñando desde hace años. No en vano, se trata de uno de los médicos más veteranos del Hospital Dr. Gálvez, especializado en cirugía general y digestiva.

El propio Antonio Maté recuerda especialmente su llegada a Málaga, ciudad a la que siempre estuvo decidido a regresar, después de pasar por otras capitales y centros hospitalarios. “No tenía un lugar de trabajo definido, como era habitual en aquellos tiempos, y entonces ingresé como Médico Residente de Cirugía del Hospital Regional de Málaga, entonces llamado simplemente Carlos Haya”, destaca.

Fue precisamente ahí donde tuvo la suerte de encontrar, en una cena a la que fue invitado, al doctor López Magaña, quien a partir de ese momento se convertiría en su maestro, tutor, amigo y confidente en una etapa en la que, como todo joven, pensaba que en realidad merecía mucho más de lo que tenía. “Con un cariñoso ‘vamos Antoñito’, él siempre me hacía poner los pies en el suelo y retomar el trabajo con renovadas ganas”, recuerda Maté Hurtado.

Gracias a este encuentro, el doctor Antonio Maté Hurtado comenzó su etapa en el Hospital Dr. Gálvez, como él mismo relata: “De la mano de este invalorable cirujano, así como de su equipo, formado por personas de un calibre humano insuperable, compañeros y amigos como el doctor José María Carralero o los incomparables Juan Vázquez y Teresa Luque, trabajé por primera vez en la Clínica Dr. Gálvez, ahora Hospital Dr. Gálvez”. Fue precisamente en ese momento cuando comprendió, sin lugar a dudas, que había encontrado lo que este prestigioso especialista denomina: “Mi Casa Quirúrgica”.

Desde entonces, han sido muchas las intervenciones que ha llevado a cabo en el centro, tantas que no podría enumerarlas, según asegura. Primero lo hizo como ayudante en los equipos del mencionado doctor López Magaña, y después con el doctor Torregrosa, al que también le unió una gran amistad. Posteriormente, se convirtió en cirujano jefe de un equipo por el que sucesivamente fueron pasando reputados cirujanos de la ciudad, a los que nunca consideró ayudantes, sino compañeros y amigos. “Con ellos compartí trabajo, instantes de tensión y también momentos agradables de absoluta relajación. En ellos el cirujano, casi siempre un poco ególatra, pasa de la tensión a la euforia cuando cree presuntuosamente que ha arrebatado una vida, aunque sólo sea temporalmente, a la muerte, o cuando la puesta en marcha de una nueva técnica, por muy estudiada y practicada que esté en bancos de enseñanza, se realiza por primera vez con éxito”.

Antonio Maté recuerda también con nitidez la vez en la que un cualificado ginecólogo, el doctor Huéscar, como muchos otros de los compañeros con los que tuvo el placer de colaborar, le invitó a realizar la primera intervención de histerectomía por laparoscopia que se llevaba a cabo en Andalucía. Según manifiesta: “La Clínica reaccionó como lo hace siempre y puso a nuestra disposición los medios y el aparataje necesarios para que la cirugía, como ocurrió, la llevásemos a cabo con total éxito para la paciente”. Gracias a este logro, la técnica y aquel señalado momento quedaron grabados en la memoria del equipo como un hito, que inició la utilización de la laparoscopia como técnica estándar hoy día en multitud de procesos quirúrgicos.

“En lo referente a la Clínica, hoy Hospital, bajo mi criterio no sólo es valorable por sus instalaciones, sino también por la calidad humana del personal que atiende al paciente desde su llegada, al momento deseado del alta hospitalaria”, asegura el doctor, quien habla con conocimiento total de causa. “Es ahí donde han nacido, como la mayoría de los malagueños, todos mis hijos, seis, que no son pocos, y donde personalmente he intervenido a tres de mis hijas. Además, yo mismo fui intervenido en una ocasión en el centro por el doctor Santos, a quien desde estas líneas reitero mi agradecimiento”, afirma Antonio Maté.

Es por todo ello que tan afamado especialista espera y desea continuar como cirujano de referencia para muchos compañeros en el Hospital Dr. Gálvez. Según declara, trabajar en el centro y con su personal es para él una de las muchas satisfacciones que le ha dado esta profesión, que significa un alto grado de entrega a los demás, pero también de alegrías sin límite. “A veces, el simple hecho de recibir un saludo de alguien que, a pesar del mucho interés que uno quiera poner no reconoce, te ilumina el día. El ir por la calle y oír palabras como ‘Doctor, usted me salvó la vida, o la de mi padre, o la de mi hijo… te hace pensar que los sacrificios, disgustos y tensiones que a veces son inevitables, han merecido la pena en el ejercicio de esta profesión de la que continuo enamorado. Por eso creo que es la única que podría haberme dado tantas satisfacciones”, concluye.